No cabe duda de que la emancipación política representa un gran
progreso, y aunque no sea la forma última de la emancipación humana en general,
sí es la forma última de la emancipación humana dentro del orden del mundo
actual.
Karl Marx (Sobre la cuestión judía)
Esta semana me encontraba leyendo
para el doctorado un texto de Marx titulado “Sobre
la cuestión judía”. El texto es particularmente exigente, pues parte de
unos conceptos que no quedan del todo claros. Por ejemplo, considera que el
hombre logra emanciparse de ciertas enajenaciones a partir de la emancipación política, pero que esta es
diferente de la emancipación humana;
si bien esta no es posible en el estado actual del mundo. No queda del todo
claro, a lo largo del texto, qué significa esta emancipación, y tras una
discusión con mis compañeros de estudio salí más confundido. Así que llegué a
mi casa, encendí la Xbox y parece que el destino me traía alguna ayuda doctoral
en medio de los juegos.
Cargué Bioshock y justamente seguía
la misión en que llegaba a los aposentos de Andrew Ryan. Fue curioso darme
cuenta del desenlace de la historia (que no cuento para evitar spoilers), pero lo
que me pareció realmente llamativa fue la expresión que repetía Andrew Ryan
todo el tiempo
"¡El hombre elige! ¡El esclavo obedece!"
Esta expresión de Ryan no solo
revela el quid de la trama del juego sino que me dio luces para entender de qué
se trataba el texto de Marx, aunque quizás de un modo algo diferente a lo que
cualquier marxista entusiasta estaría dispuesto a sostener. En primera lugar,
en tanto que el hombre no está emancipado, es un esclavo. Ahora bien, para
Marx, la forma de lograr esa emancipación es mediante una emancipación política, pero que es insuficiente para una
emancipación total, porque… Marx no lo dice; sin embargo, sí sostiene que es
preciso una emancipación más profunda.
Así que en medio del juego, me
planteaba la pregunta de qué tipo de emancipación sería aquella emancipación
humana, y resonó en algún lugar perdido de Rapture las palabras de su fundador:
"Soy Andrew Ryan y tengo una pregunta que hacerte, ¿acaso un
hombre no tiene derecho al sudor de su propia frente?. No, dice el hombre de
Washington, pertenece a los pobres. No, dice el hombre del Vaticano, pertenece
a Dios. ¡NO! dice el hombre de Moscú, pertenece a todos. Yo rechacé esas
respuestas. En vez de eso, elegí algo distinto. Elegí lo imposible. Elegí...
Rapture. Una ciudad donde el artista no tenía que temer al censor; donde el
científico no estaba limitado por la linea moral; donde los grandes no estaban
constreñidos por los pequeños. ¡Y con el sudor de tu frente, Rapture tambien
puede ser tu ciudad!"
Y comprendí dos cosas: la
primera, que Rapture sería la forma más completa de aquello que podría ser la
emancipación humana de la que hablaba de Marx, sin sacrificar lo común y lo
público, el hombre se hallaba en un estado de igualdad ante los otros hombres
en la medida de su trabajo. La emancipación humana es un ejercicio utópico.
Pero también comprendí la segunda
cosa, y fue el fracaso de una postula
ción de emancipación humana a través de una
emancipación política. Lo que sucedió en Rapture no fue la frustración de una
utopía, sino su realización, y es que una distopía no es nada distinto que una
utopía realizada. El fracaso de una emancipación humana lograda mediante una
emancipación política es que al fin de cuentas los hombres siguen buscando mediaciones
para lograr esta emancipación. En el caso de Marx es el Estado, en el caso de
Bioshock son los plásmidos, pero es el mismo punto. La mediación que habría de
servir para alcanzar la emancipación se vuelve en la propia contra del proceso
de emancipación, pues es imposible emanciparse del elemento que media para
lograr la libertad. Y es lo Andrew Ryan enuncia en sus últimas palabras, con
las que me esperaba para hacerme entender lo que el doctorado no me ha ayudado
entender:
"¡El hombre elige! ¡El esclavo obedece! ¡Matame! ¿Quieres?"
