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jueves, 17 de septiembre de 2015

Bioshock y el fracaso de una emancipación humana, o de cómo entendí a Marx jugando videojuegos.




No cabe duda de que la emancipación política representa un gran progreso, y aunque no sea la forma última de la emancipación humana en general, sí es la forma última de la emancipación humana dentro del orden del mundo actual.

 Karl Marx (Sobre la cuestión judía)

Esta semana me encontraba leyendo para el doctorado un texto de Marx titulado “Sobre la cuestión judía”. El texto es particularmente exigente, pues parte de unos conceptos que no quedan del todo claros. Por ejemplo, considera que el hombre logra emanciparse de ciertas enajenaciones a partir de la emancipación política, pero que esta es diferente de la emancipación humana; si bien esta no es posible en el estado actual del mundo. No queda del todo claro, a lo largo del texto, qué significa esta emancipación, y tras una discusión con mis compañeros de estudio salí más confundido. Así que llegué a mi casa, encendí la Xbox y parece que el destino me traía alguna ayuda doctoral en medio de los juegos.

Cargué Bioshock y justamente seguía la misión en que llegaba a los aposentos de Andrew Ryan. Fue curioso darme cuenta del desenlace de la historia (que no cuento para evitar spoilers), pero lo que me pareció realmente llamativa fue la expresión que repetía Andrew Ryan todo el tiempo

"¡El hombre elige! ¡El esclavo obedece!"

 

Esta expresión de Ryan no solo revela el quid de la trama del juego sino que me dio luces para entender de qué se trataba el texto de Marx, aunque quizás de un modo algo diferente a lo que cualquier marxista entusiasta estaría dispuesto a sostener. En primera lugar, en tanto que el hombre no está emancipado, es un esclavo. Ahora bien, para Marx, la forma de lograr esa emancipación es mediante una emancipación política, pero que es insuficiente para una emancipación total, porque… Marx no lo dice; sin embargo, sí sostiene que es preciso una emancipación más profunda.

Así que en medio del juego, me planteaba la pregunta de qué tipo de emancipación sería aquella emancipación humana, y resonó en algún lugar perdido de Rapture las palabras de su fundador: 

"Soy Andrew Ryan y tengo una pregunta que hacerte, ¿acaso un hombre no tiene derecho al sudor de su propia frente?. No, dice el hombre de Washington, pertenece a los pobres. No, dice el hombre del Vaticano, pertenece a Dios. ¡NO! dice el hombre de Moscú, pertenece a todos. Yo rechacé esas respuestas. En vez de eso, elegí algo distinto. Elegí lo imposible. Elegí... Rapture. Una ciudad donde el artista no tenía que temer al censor; donde el científico no estaba limitado por la linea moral; donde los grandes no estaban constreñidos por los pequeños. ¡Y con el sudor de tu frente, Rapture tambien puede ser tu ciudad!"



Y comprendí dos cosas: la primera, que Rapture sería la forma más completa de aquello que podría ser la emancipación humana de la que hablaba de Marx, sin sacrificar lo común y lo público, el hombre se hallaba en un estado de igualdad ante los otros hombres en la medida de su trabajo. La emancipación humana es un ejercicio utópico.

Pero también comprendí la segunda cosa, y fue el fracaso de una postula
ción de emancipación humana a través de una emancipación política. Lo que sucedió en Rapture no fue la frustración de una utopía, sino su realización, y es que una distopía no es nada distinto que una utopía realizada. El fracaso de una emancipación humana lograda mediante una emancipación política es que al fin de cuentas los hombres siguen buscando mediaciones para lograr esta emancipación. En el caso de Marx es el Estado, en el caso de Bioshock son los plásmidos, pero es el mismo punto. La mediación que habría de servir para alcanzar la emancipación se vuelve en la propia contra del proceso de emancipación, pues es imposible emanciparse del elemento que media para lograr la libertad. Y es lo Andrew Ryan enuncia en sus últimas palabras, con las que me esperaba para hacerme entender lo que el doctorado no me ha ayudado entender:
 




"¡El hombre elige! ¡El esclavo obedece! ¡Matame! ¿Quieres?"